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Una Historia Cargada de Esperanzas

El origen de la Acción Católica tuvo un largo periodo de gestación. Impulsada por la acción de Espíritu Santo, la creación de esta organización dió como resultado la participación efectiva de los bautizados en la Iglesia, a través de la colaboración de sus Pastores.

El Papa Pío XI apoyó esta antigua aspiración de la feligresía al propulsar su creación en la encíclica “Urbi Arcano” (Ascensión al Trono Pontificio) del 23 de diciembre de 1922, fundando al año siguiente este movimiento definido según sus palabras como: “la participación del laicado en el apostolado jerárquico” y además asevera que “la Acción Católica debe considerarse por los sagrados pastores como una necesaria incumbencia de su ministerio y por los fieles como un deber de vida cristiana”.

Es importante destacar la promoción para con la Acción Católica, llevada a cabo por el Papa Pío XI durante su pontificado, indicando que se trata de “un gran ejercito de todas las edades y sexos; como su nombre lo define: se trata de ACCIÓN, que comprende toda la expresión de vida y CATÓLICA, por su carácter universal”. Es decir que agrupa a todos aquellos que quieran participar y formar parte activa de la Iglesia.

Este llamado a participar tuvo su eco en la feligresía de todo el mundo, dando lugar a que los grupos de apostolados comenzaran a reclamar su espacio en consideración de los pastores.

Por el impulso del Nuncio Apostólico, Monseñor Fernando Cento y el deseo del Santo Padre; se funda en el año de 1927 en Venezuela la Acción Católica. De este movimiento surgieron diferentes ramas, como la Unión de Damas de la Acción Católica (UDAC) que después se llamaría Unión de Mujeres de la Acción Católica (UMAC), seguido de la unión de Hombres Católicos; después sería la Juventud Católica Femenina Venezolana (JCFV) y la Juventud Católica Masculina de Venezuela. De esta forma, surgieron distintas divisiones especializadas para jóvenes universitarios, así como existió la Juventud Obrera Católica (JOC).

Con el paso del tiempo se fue debilitando la organización para quedar solamente la UMAC. En el año de 1997, se reincorpora el Área de Jóvenes, con lo que se dio un aire de renovación al movimiento, deseo este de cada uno de los miembros y para el año 2002, tras una reforma importante de sus estatutos, cambia el nombre de la asociación por ACCIÓN CATÓLICA DE VENEZUELA (ACDV) dando paso a una gran apertura, recibiendo como miembros a personas de cualquier edad, nacionalidad, sexo y estado civil.

Esta apertura, ha permitido darle nueva vida a la Acción Católica de Venezuela, incorporando a los jóvenes al fin apostólico de la Iglesia, esto es la evangelización, la santificación de los hombres y la formación cristiana de sus conciencias. La renovación de la Acción Católica de Venezuela, es el signo del “don del Espíritu Santo para la Iglesia de nuestro tiempo”.

Por todo lo anterior, el Área de JOVENES DE ACCIÓN CATÓLICA, es la expresión del rostro de una organización renovada, con un carisma vigente con una presencia viva en la comunidad eclesial y preocupada por la labor misionera de la Iglesia. Una Acción Católica movida por los jóvenes, quienes contemplando el rostro de Cristo, construyen el futuro para las próximas generaciones.

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